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Margarita no tiene ese derecho

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Margarita Cedeño de Fernández

A luz de nuestras leyes no tiene ninguna justificación un spot publicitado en las redes sociales en el cual la vicepresidenta de República Dominicana, solicita a ciudadanos norteamericanos de origen dominicano, ejercer su voto en las elecciones de esa nación en favor de una de las propuestas que compiten.

La actitud de la vicepresidenta dominicana, es contraria a su investidura pues constitucionalmente está impedida para activar u opinar sobre temas internos de otras naciones, debido a que nuestra carta magna invoca como “una norma invariable de la política internacional dominicana el principio de la no intervención”. El contenido del Art.3 de nuestra carta Constitucional vigente que dice:

“Articulo 3.- Inviolabilidad de la soberanía y principio de no intervención. La soberanía de la Nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es inviolable. Ninguno de los poderes públicos organizados por la presente Constitución puede realizar o permitir la realización de actos que constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la personalidad e integridad del Estado y de los atributos que se le reconocen y consagran en esta Constitución. El principio de la no intervención constituye una norma invariable de la política internacional dominicana.”

Como dominicano he votado en dos ocasiones a la doctora Cedeño de Fernández para que ocupe la vicepresidencia de nuestra nación por considerarla un recurso humano valioso y muy capaz, pero nuestro compromiso con la República Dominicana, nación a la que aspiramos contribuir a mantener eternamente en el concierto de la naciones libres y soberanas del mundo, nos impide ser indulgentes con su proceder, por cuanto el mismo viola nuestra razón de ser como nación y como pueblo, al tiempo que perjudica a futuro nuestra relaciones de Estado a Estado con los Estados Unidos de América,

La vicepresidenta, no puede encontrar ninguna razón que sea más digna que la de cumplir el compromiso de defender los valores y principios que fundamentan la nación y el Estado Dominicano y que juró cumplir al aceptar los términos del siguiente juramento ante toda la nación desde el Congreso Nacional y que reza: "Juro por Dios, por la Patria y por mi honor, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes de la República, sostener y defender su independencia, respetar sus derechos y llenar fielmente los deberes de mi cargo".

Las consecuencias de esta acción, inaceptable en el caso de la doctora Cedeño, pues ella es una profesional del derecho con vasta experiencia, laceran la dignidad nacional, al tiempo que la colocan a ella y a nuestro país en el miserable papel de subalternos de aspiraciones foráneas.

No quisiera imaginar que en el futuro, se corra un comercial donde el vicepresidente de cualquier otro país, llame a votar en favor de su favorito interno y justifique su acción en el principio de reciprocidad que ha pautado la carismática vicepresidenta, quien olvidó que las relaciones del Estado Dominicano que ella representa, son con el Estado de los Estados Unidos de América, sin importar a quien tenga esa nación como primer mandatario

Ojala reflexione y tome la acción necesaria ante la nación que le ha honrado y confiado poniendo sobre sus hombros la segunda posición más importante que puede ocupar un ciudadano dominicano.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.

Última actualización el Viernes, 04 de Noviembre de 2016 10:14