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El día que el tuerto dejó de ser rey

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tecnologico

Hace poco más de dos décadas, cuando no se habían popularizado las herramientas tecnológicas que permiten a la información llegar en tiempo real a todo el universo, algunos que tuvieron el privilegio de viajar al extranjero o que tenían amigos que podían hacerlo, conseguían un libro, una revista o un simple artículo de prensa de un diario de otro país y se la echaban delante de sus alumnos y compañeros de trabajo en la Universidad, diciendo “en el país solo existe un ejemplar de este material y es el que está en mis manos”.

Otros se tomaban el tiempo de mecanografiar los libros o folletos reproduciéndolos bajo su firma, para hacernos creer que las ideas y conceptos que contenían habían salido de sus cerebros. Era la época en que los perros hambrientos se amarraban con longaniza y no se las comían.

Una parte regresó del extranjero con unos cartones o diplomas que “les acreditaban como licenciados o doctores” en tal o cual rama del saber. Muchos de esos “diplomas” fueron impresos por ellos y llenados por pendolistas amigos, y no habiendo la manera de confirmarlos o de validarlos los usaron como títulos reales para ingresar al cuerpo docente de nuestra Universidad. Sencillamente mintieron, entraron producto del fraude y del abuso de confianza.

¿Qué ha pasado? Al avanzar la revolución tecnológica, se ha producido un rico intercambio de cooperación que ha llevado a pactos institucionales entre países, estableciéndose regulaciones en todos los órdenes, incluyendo la educación superior, donde se han instaurado mecanismos rigurosos para las revalidas y homologación de títulos académicos, evidenciándose la falsedad de los cartones fabricados en la época en que el tuerto era rey porque la mayoría éramos ciegos.

Hoy cuando todo el que no veía, ha logrado mediante una operación practica y sencilla con el láser. alcanzar la más perfecta visión, se ven las imperfecciones de los tuertos, quienes pensando que siempre serian reyes, nada hicieron para recuperar la visión del ojo dañado.

Es lo que ocurre en nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo, apropósito del contenido de la Resolución 2012-245 del Consejo Universitario, donde los mas jactanciosos y petulantes "doctores" y “licenciados” no han podido presentar ni licencia de conducir y ahora quieren alegar derechos fundamentales y argumentar la no retroactividad de la ley, cuando lo cierto es que la Ley (el Estatuto Orgánico de la UASD) tiene desde 1966 como requisito para ser docente “ser profesional Universitario con por lo menos titulo grado”.

Quienes ingresaron como docentes de la UASD sin reunir los méritos académicos que esta siempre ha requerido de manera previa, no pueden alegar el principio de la no retroactividad de la Ley, pues está claro que son violadores de la misma, ya sea por omisión o por comisión.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.

 

Última actualización el Martes, 30 de Octubre de 2012 16:47